Sólo levantar la vista, y ahí está, señalando su particular y único perfil en la linea del cielo. De la desigual silueta de una cadena montañosa al plácido tiralíneas del horizonte del inmenso mar, de la intrincada selva a la suave ondulación de las dunas del desierto. Es el paisaje, un relieve en permanente transformación por la acción de las fuerzas de la naturaleza y, también, la intervención de los seres humanos.